domingo, 3 de octubre de 2010

Mis ahijados


Además de nuestros hijos y nietas, Carmela y yo tenemos dos descendientes más, no son biológicos sino afectivos. Personalmente me siento un privilegiado por haber sido elegido como padrino no solamente por los padres, sino por los propios ahijados, que ya tenían esa edad en la que se aprende a decidir sobre temas algo mas transcedentales.
Hablo de Dani e Irene.
Hace algo más de un año recibí en mi móvil una llamada inesperada:
-¿Manolo? soy Irene... tu ahijada- Este calificativo de ahijada lo concretaba todo. Como hacía bastante tiempo (demasiado) que no estábamos en contacto, Irene tuvo la inteligencia de identificarse de forma que no dejara lugar a la duda: ahijada.

Dani su hermano mayor, mi otro ahijado se nos ha adelantado a los demás en ese ineludible viaje al que tarde o temprano estaremos todos invitados. Los que todavía vamos de camino a la estación nos hemos quedado sin su presencia, sólo nos queda su espíritu en forma de recuerdos.

De Dani solamente he recibido buen trato, cariño y alegría.
Nunca se me borrará de la memoria su seductora sonrisa, y su grito de guerra cuando de niño entraba en nuestra casa y le preguntaba a alguno de nuestros hijos: ¿jugamos por las canicas?



El Gloria Tibi de la Mass de Leonard Bernstein que una noche de verano tuvimos el placer de disfrutar todos juntos en el teatro romano de Sagunto



TE RECUERDO

sábado, 11 de septiembre de 2010

Efemérides de septiembre


En septiembre coinciden trágicos aniversarios acontecidos en los últimos años, todos recordamos los del día 11 de 2001 en New York, pero esta entrada está dedicada a los de 1973 en Chile.

En Chile, el 11 de septiembre de 1973 un golpe de estado acabó con el sueño de que un estado del sur de América fuera administrado por un gobierno de izquierdas elegido democráticamente y presidido por el socialista Salvador Allende(W). Este gobierno fue acosado política y económicamente por la oposición de su país y por el gobierno de USA. El acoso terminó con el derribo en forma de golpe militar por parte del comandante en jefe del ejército chileno: Augusto Pinochet(W).

En aquellos días yo estaba apunto de trasladarme a vivir y trabajar a la ciudad de Alicante con mi joven familia. Acababa de cumplir los veintisiete, Carmela veintiuno y nuestros dos hijos mayores David y Marta dos y un año respectivamente, la pequeña María sólo tenía dieciséis días. Mi reciente afición a la lectura de revistas políticas que la pusilánime apertura de los medios de comunicación en España permitía, me hizo seguir muy de cerca todo el proceso: llegada al poder, acoso y derribo.
Todas estas circunstancias hicieron que llegara a sentir miedo, o quizá desilusión o desánimo, o todo junto. No sabría explicarlo bien.
Años mas tarde y ya reestableciza la democracia en España, el juez Baltasar Garzón(W) estuvo apunto de trincar al siniestro Pinochet. Me ilusioné con la posibilidad de que por fin lo pudieran juzgar. Tuve que admitir la triste realidad de las políticas de hechos consumados y pragmatismos que dieron al traste con la operación. Del gobierno de Aznar(W) ya me lo esperaba pero no del de Tony Blair(W) a pesar de su tibieza.

Nunca he votado a un partido de derechas, pero, por si alguna vez las circunstancias me hacían dudar, me juré en ese momento que jamás votaría a un partido que no hubiera hecho lo imposible por juzgar a Pinochet.

En fin...




Para acompañar esta evocadora canción interpretada por Serrat y Pablo Milanés, y para que la entrada no nos deje un sabor demasiado amargo, ya que en este septiembre se cumple el tercer año de la desaparacición de Luciano Pavarotti... pues... un vídeo suyo.

lunes, 16 de agosto de 2010

Pelotas e himnos



Ya hace mas de un mes que se ha acabado el mundial de fútbol de Sudáfrica. Hemos visto y revisto los goles de Iniesta, Puyol y Villa; la marea roja; la copa del mundo. Hemos oído hasta la saciedad las declaraciones de todo el mundo, las canciones de ánimo, el «yo soy español, español, español...» que a mí me sonaba muy raro en boca de chicas vestidas con camisetas rojas y maquilladas con pinturas de guerra.
Es cierto que estos triunfos y los de otros deportistas españoles (tenis, automovilismo, motociclismo, basket, ciclismo y otros) son de agradecer y que por un cierto tiempo te hacen sentir mejor, aún a pesar del egoísmo de algunos de estos deportistas que fijan sus residencias en paraísos fiscales para pagar menos impuestos... pero bueno... una vez apaciguado «el patriota irracional que cualquiera lleva dentro sin saberlo» (copio a Manuel Vicent) quiero aprovechar la circunstancia para hablar de himnos:

Casi nunca veo el comienzo de los partidos de fútbol internacionales para librarme de ese trago, le tengo alergia a la seriedad con que se revisten esos actos y entiendo que al ser un deporte colectivo ninguno de sus componentes puede saltarse el guión. No ocurre lo mismo cuando suenan los himnos al finalizar una carrera de motos o de coches, los ganadores no componen una imagen tan seria, quizá porque la prueba ya ha acabado, por su individualismo o por la distinta nacionalidad de sus monturas, mecánicos y demás componentes de sus equipos.
Las letras de estos himnos vienen a decir prácticamente lo mismo: nosotros somos los mejores, los demás nos quieren esclavizar pero nosotros hemos luchado bravamente y nos hemos librado de su opresión. Cierto es que estas músicas y letras sirven para generar una predisposición a la resistencia ante el abuso, todos recordamos la escena de la película «Casablanca» donde «La Marsellesa» se impone a un himno nazi, pero por favor tomaros la molestia de leer su letra.
Recibo diariamente varios e-Mails de un chat de literatura e intercambio de libros. Durante la celebración del mundial algunos de sus componentes iberoamericanos comentaban como se habían suprimido con el tiempo en sus himnos las referencias al opresor español, pero que en su versión popular todavía perduraban. Totalmente comprensible.
Hay otros himnos que no hablan de opresiones sino de lo bien que se está aquí y que esto es lo mejor del mundo, como el de: «Per ofrenar noves glories a Espanya». Éste está demasiado escuchado por mí y cuando olisqueo que lo van a interpretar al final de algún concierto patriotero en el Palau de la música, salgo por patas.

Resumiendo: prefiero el onomatopéyico «¡chunda, chunda, tachunda chunda chunda!» del himno español a cualquier otra letra.
No obstante hay un himno que merece la pena escuchar.
Este parodia a todos los demás. De Le Luthiers:


viernes, 2 de julio de 2010

Temporada en blanco


La temporada 2009-2010 en el Palau de les arts de Valencia ha pasado a través de mí sin tocarme, he sido espectador de algunas de sus representaciones, pero no he podido participar en ninguna de ellas.
Empezó la temporada con Les troyens de Hector Berlioz, realización propia con dirección de La fura del baus. Totalmente vetado para mí, con la Fura puedes esperar que te cuelguen de los pies, de los pulgares de las manos o de cualquier otra parte de tu anatomía. Seguimos con otras producciones en las que pedían jóvenes: no quise presentarme, quería haberme presentado en Cavalleria rusticana pero un viaje me lo impidió, después me enteré de que cogieron a todos los que se presentaron. Al final sólo lo hice en La traviata y en Carmen, en la primera, como ha ocurrido en otras ocasiones la mala coordinación entre lo que se demanda y lo que realmente se necesita hizo que el viaje fuera en balde, bueno saludé a los colegas y bailé con dos parejas distintas el vals del brindis. Sólo necesitaban bailarines y pidieron bailarines y figurantes. Algo parecido ocurrió con Carmen donde tenía depositadas todas mis esperanzas, pensaba que necesitarían muchos figurantes como en la temporada en que la estrenaron, pero no, esta vez sólo querían quince y jóvenes. El casting lo hizo el coreógrafo de La traviata: con un capote de torear invitó a todos menos a mí a que intentaran el toreo de salón, creo que yo era el único que tenía la afición y los conocimientos teóricos para no haber hecho el ridículo en el lance, pero se me había pasado la edad de torear y no me dejaron; hubieron actuaciones antológicas, eso si. Me supo bastante mal, he estado a punto de cortarme la coleta, pero me he rehecho y pienso presentarme en la temporada que viene... a ver si en Aida...

En fin, aprovechando el cabreo, que está haciendo mucha calor y que no me gusta el verano... pues esta musiquita...

sábado, 12 de junio de 2010

Historia de una escalera


Al contrario que en la obra de teatro de Buero Vallejo donde la escalera es el objeto inamovible de la historia, en esta obra es el hueco el objeto central y las escaleras que lo han penetrado los distintos personajes que por él transcurren.
La primera vez que vi el agujero fue durante las obras, de él colgaba una escalera de andamio llena de yeso, sin duda a este amor de juventud entregó su virginidad. Mas tarde su lugar lo ocupó el amante oficial: una escalera de hierro fundido y color gris de las llamadas escaleras de barco, nos costó deshacernos de ella, era muy pesada y se creía con derecho a la permanencia indefinida. Le buscamos un novio en el que teníamos puestas todas nuestras esperanzas, pero resultó un fracaso, después de un día entero intentándolo no hubo forma de consumar el enlace, no llegó ni a coitus interruptus, se quedó en un verdadero gatillazo. Rápidamente la sustituimos por un primo suyo que aunque mas canijo cumplió con su obligación durante una temporada. Como el hueco seguía tristón y mal acompañado tuvimos que buscarle un nuevo amante en un barrio mas fino, por fin encontramos la escalera de la foto que de momento nos ha dejado satisfechos al agujero y a nosotros.

En mi afán por que esta escalera se quedara mucho tiempo me gustaría que la habitara un ser mitilógico nacido de la imaginación de mi admirado Jorge Luis Borges: un A BAO A QU.
De El libro de los seres imaginarios.

«Para contemplar el paisaje más maraviloso del mundo, hay que llegar al último piso de la Torre de la Victoria en Chitor. Hay ahí una terraza circular que permite dominar todo el horizonte. Una escalera de caracol lleva a la terraza, pero sólo se atreven a subir los no creyentes de la fábula que dice así:
En la escalera de la Torre de la Victoria, habita desde el principio del tiempo el A Bao A Qu, sensible a los valores de las almas humanas. Vive en estado letárgico, en el primer escalón, y sólo goza de vida consciente cuando alguien sube la escalera. La vibración de la persona que se acerca le infunde vida, y una luz interior se insinúa en él. Al mismo tiempo, su cuerpo y su piel casi traslúcida empiezan a moverse. Cuando alguien asciende la escalera, el A Bao A Qu se coloca en los talones del visitante y sube pendiéndose del borde de los escalones curvos y gastados por los pies de generaciones de peregrinos. En cada escalón se intensifica su color, su forma se perfecciona y la luz que irradia es cada vez más brillante. Testimonio de su sensibilidad es el hecho de que sólo logra su forma perfecta en el último escalón, cuando el que sube es un ser evolucionado espiritualmente. De no ser así, el A Bao A Qu queda como paralizado antes de llegar, su cuerpo incompleto, su color indefinido y la luz vacilante. El A Bao A Qu sufre cuando no puede formarse totalmente y su queja es un rumor apenas perceptible, semejante al roce de la seda. Pero cuando el hombre o la mujer que lo reviven están llenos de pureza, el A Bao A Qu puede llegar al último escalón, ya completamente formado e irradiando una viva luz azul. Su vuelta a la vida es muy breve, pues al bajar el peregrino, el A Bao A Qu rueda y cae hasta el escalón inicial, donde ya apagado y semejante a una lámina de contornos vagos, espera al próximo visitante. Sólo es posible verlo bien cuando llega a la mitad de la escalera, donde las prolongaciones de su cuerpo, que a manera de bracitos lo ayudan a subir, se definen con claridad. Hay quien dice que mira con todo el cuerpo y que al tacto recuerda la piel del durazno.
En el curso de los siglos, el A Bao A Qu ha llegado una sola vez a la perfección.
El capitán Burton registra la leyenda del A Bao A Qu en una de las notas de su versión de Las Mil y Una Noches»

blog lúdico, libertario y hortera-multicolor